Justicia, paz e instituciones sólidas

La meta número uno del Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 de la Agenda 2030, apunta a “reducir significativamente todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad relacionadas con ellas”. En Colombia, el acuerdo de paz suscrito entre el Estado y la Guerrilla de las FARC ha tenido como efecto que quienes se acogieron a dicho acuerdo dejaran su pasado marcado por la violencia para darle una oportunidad a la vida y a la paz.

Es un reto para el actual gobierno el mantener las garantías y las condiciones necesarias para que los excombatientes de la guerrilla puedan construir un proyecto de vida que represente para ellos, y para la sociedad en general, una afirmación de que es posible superar la violencia como instrumento para cualquier causa ideológica y política. Al tiempo que se le abre camino a la búsqueda de cambios sociales en el marco de la democracia, el respeto por la ley y los derechos humanos.

“De la Guerra a la Paz” es una inciativa de la Iglesia Luterana en Colombia, que acompaña, junto con otras organizaciones sociales, los esfuerzos para que la consolidación de la paz de el fruto de nuevas posibilidades de vida para quienes han cambiado las armas por implementos de trabajo. Personas que sueñan cosas tan cotidianas, pero tan fundamentales, como lo son constituir una familia y criar hijos con la esperanza de que van a tener la oportunidad de una vida mejor en un país libre de odíos y violencia.

Texto: Rev. Eduardo Martínez

Imagen: Albin Hillert/LWF

 

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