La contaminación ambiental y los efectos del cambio climático: desafío global y local

“El cambio climático, la degradación ecológica y la comida ultraprocesada ponen en peligro el futuro de los niños. Nadie se libra. Las naciones más pobres son las que menos pueden garantizar la supervivencia y bienestar de los menores. Las más ricas, al ser las más contaminantes, las que ponen en riesgo el futuro de todos ellos, según un estudio que aborda la salud y el cambio climático, y en el que los autores dan la razón a la activista Greta Thunberg cuando afirma que nuestro mundo está incendiándose.” Así lo señala uno de los más recientes artículos sobre cambio climático y medioambiente del boletín de las Naciones Unidas.

Al respecto, en Colombia, gradualmente hemos ido tomando consciencia de los riesgos para la salud humana que producen los efectos de la contaminación ambiental. Quienes habitamos en Bogotá, por ejemplo, estamos viviendo en carne propia la tensión entre el derecho de los transportadores a buscar el sustento para sus familias mediante el trabajo con sus vehículos y el derecho que tenemos todos a la salud, libre de los efectos de la contaminación.

Hay varios factores que afectan la calidad del aire en Bogotá y por ende el derecho a la salud. Uno de ellos son las condiciones meteorológicas de algunas temporadas, por ejemplo, Luis Belalcázar, profesor de la Universidad Nacional, e investigador de la calidad del aire asegura que «tenemos inversiones térmicas y meteorológicas que no están ayudando a dispersar los contaminantes; además la contribución desde las regiones, es decir el aire que entra a Bogotá, ya no es limpio y ya viene contaminado debido a los incendios forestales».

Por otro lado está también el alto grado de contaminación que aporta el parque automotor, incluyendo los buses del transporte público como SITP y Transmilenio, para hacerse una idea del nivel de contaminación, la concentración de PM 2,5, partículas que miden menos de 2,5 micrómetros y que están en el humo de los buses debe ser inferior a 25 ug/m³, en el caso del Sistema Integrado de Transporte Público, los valores oscilaban en 2018 entre 50 ug/m³ y 200 ug/m³.

Según el sitio web Air Pollution: Real- time Air Quality Indexpor por sus siglas en inglés, en Bogotá, la calidad del aire se encuentra en una escala de 160, considerada no saludable en varias zonas de Bogotá, como Fontibón, Kennedy, Puente Aranda y las salidas de la capital, como Autopista Norte y Sevilla lo que ha ocasionado en la ciudadanía: irritación ocular, congestión, fatiga y gripas continuas.

Air Pollution

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Ante ello, se puede inferir que las decisiones para garantizar el derecho a la salud en las grandes ciudades debe incluir soluciones integrales, no solamente se trataría de renovar el parque automotor, sino de una planificación compleja que debe abarcar a las grandes ciudades y los ecosistemas que las rodean.

La salud y el interés público no pocas veces se encuentra en conflicto con los intereses económicos de unas personas o de un sector económico. En ambos lados de la balanza hay argumentos razonables, pero: ¿Qué debe primar? Es una pregunta legitima. Pero, también es cierto que siempre es posible encontrar alternativas. ¿Cómo garantizar salidas razonables a los transportadores al tiempo que se protege el ambiente de la contaminación que producen volquetas y tracto camiones viejos? Las autoridades ambientales y el gobierno distrital tienen la palabra.

Por: Eduardo Martínez
Coordinador para Colombia
Iniciativa Despertando al Gigante

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