Tejer alianzas, esencial para aportar a la agenda 2030 en América Latina

El Pastor John Martínez, es uno de los coordinadores en Colombia de CREAS, organización parte de la Alianza ACT, una coalición global de más de 140 iglesias y organizaciones basadas en la Fe, que trabajan juntas por la asistencia humanitaria el desarrollo y que en América Latina viene generando proyectos de capacitación para jóvenes.

El proyecto, denominado Emprendemos Paz, hace parte de un trabajo que se realiza en siete diferentes países llegando a adolescentes a través de enseñanzas teológicas, el manejo de las tecnologías y el fortalecimiento de proyectos aportando a través del arte, los deportes e incluso la incidencia, beneficiando durante cinco años de 450 a 500 jóvenes

Frente al trabajo que CREAS ha realizado en Colombia, asegura que existe un posicionamiento tecnológico del país frente a otros países de América Central además el Acuerdo de paz le ha dado un reconocimiento en la región.

A su vez, el programa aborda el tema de los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde un punto de vista técnico y teológico al visibilizar procesos y generar algunas acciones de incidencia a nivel nacional y regional en perspectiva de su cumplimiento.

Pese a que en términos de capacitación CREAS hacen una presentación global de lo que significa cada uno de los ODS, el pastor destaca un acompañamiento esencial que se ha hecho a los objetivos 16 y 17: “Paz, justicia e instituciones sólidas” y “Alianzas para lograr objetivos” pues al estar todos los objetivos vinculados, estos resultan de una transversalidad importante que atraviesa a todos para su consecución.

“En sus 20 años de existencia, CREAS siempre ha buscado crear alianzas o pactos para acercar la agenda global con la agenda local de las comunidades de América Latina” afirma el pastor quien ha sido testigo de cómo los aportes de las organizaciones de fe pueden contribuir al cumplimiento de la agenda 2030.

Pastor John Martínez

Pastor John Martínez

El desafío de cumplir los ODS

El pastor aclara que los objetivos siempre tienen un componente utópico, se trazan desafíos a largo plazo que en el cumplimiento no son fáciles de lograr debido a que “la misma naturaleza de los ODS llega a ser ambigua y contradictoria”, pues explica que estos no dejan de ser funcionales al mismo sistema que rige a sociedades o países, “llegan a ser como un paliativo a una enfermedad que no se está solucionando de raíz, el mismo sistema no está siendo transformado”.

Esta postura se ve reflejado en lo que el líder religioso señala como un resurgimiento de fundamentalismos políticos, religiosos o económicos que han sido una especie de freno a todo lo que venga del liderazgo y la implementación de esta agenda y que representa una de las mayores dificultades para su cumplimiento en América Latina.

Pese a lo difícil que puede resulta el panorama, el pastor señala que como organización están inspirados en la fe para continuar con su labor, “aunque tenemos los pies sobre la tierra, mantenemos una disposición de esperanza y no es una esperanza pasiva, se trata de esperanzar, de y hacer que las cosas sucedan.”

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