¿Podría el Covid-19 despertar la justicia social en Colombia?

Frente a la crisis del Covid-19, la iglesia presbiteriana implementó medidas de apoyo para la comunidad, las cuales incluyen: atención pastoral a las afectaciones a la salud mental de sus feligreses, apoyo económico a la población migrante venezolana y a aquellos sectores que han perdido sus ingresos o empleos como consecuencia de la cuarentena. Sin embargo, estas medidas hacen parte de lo que podría ser un cambio social mucho mayor.

Para el reverendo Jairo Barriga, integrante de la comunidad presbiteriana en la costa Caribe, la situación actual, da una lección a la especie humana, pues esta pandemia puede ser la oportunidad de generar un despertar de la justicia social en el país, pues lo que ha dejado al desnudo el Covid-19 en Colombia es la profunda crisis humanitaria y la distribución inequitativa de la riqueza, la tierra y los recursos en el país.  

El religioso señala que esta crisis no será solucionada con “el altruismo o la solidaridad de los ricos”, haciendo referencia a donaciones como la de Luis Carlos Sarmiento de unos $80.000 millones para enfrentar la crisis por el Covid-19, sino haciendo profundas transformaciones que impliquen revisar el modelo económico de producción actual que tiene un claro impacto negativo en el ambiente y en la forma de vivir de la sociedad.

“El altruismo va y viene, alivia en formas sectorizadas pero la solución es que existan políticas públicas que permitan el acceso a la tierra, el acceso a recursos, a la educación, al trabajo digno, una educación de fondo que contribuya al desarrollo de la humanidad” afirma.

Para el reverendo, la aparición del Covid-19 debe ser la oportunidad de cambiar como seres humanos para alcanzar “una identidad que supere todo aquello que nos ha bloqueado en los últimos años, los nacionalismos, el racismo, las injusticias de género, las formas de discriminación que vivimos en nuestras sociedades e, inclusive, las imposiciones desde fundamentalismos religiosos que vulneran los derechos de las minorías”.

El reverendo concluye diciendo que el nudo gordiano está en creer que los problemas se solucionarán con los aportes de la empresa privada, pues sostiene que la  respuesta está en la contribución de la sociedad civil y en las  manos de un Estado que aporte con políticas en los territorios para lidiar con un problema que es estructural, “muchos no tienen esperanza, pero no podemos darnos el lujo de perder la esperanza, insistimos en que es necesario que haya profundas transformaciones de la sociedad para vivir en un mundo nuevo y mejor”. 

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