ASIVIDA: El proyecto que cambia vidas y transforma la sociedad

Amar sí da vida, entre todas y todos nos cuidamos

Durante más de 40 años la Iglesia Evangélica Luterana de Colombia (IELCO) ha trabajado desde su Ministerio de Diaconía por el bienestar de diversas comunidades en gran parte del territorio colombiano, haciendo un importante énfasis en la prevención, la atención y la incidencia con un enfoque de derechos y en la promoción de temas como género, paz, reconciliación, emprendimiento, ayuda humanitaria y acompañamiento psicoespiritual para niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres.

Desde el año 2003 la IELCO inicia un arduo proceso de acompañamiento y asistencia psicosocial a personas afectadas directa e indirectamente por VIH y SIDA con el proyecto ASIVIDA, donde también se creó el Centro de Apoyo y Referencia ASIVIDA. Como parte de este proceso, era trascendental que las personas beneficiadas y en general la sociedad, percibieran la enfermedad sin miedos, sin estigmas y sin discriminaciones, sino por el contrario, como una oportunidad para reafirmar que la humanidad es finita, frágil y vulnerable ante cualquier padecimiento de salud, y para convocar a la solidaridad y al amor entre semejantes; para ello, se llevaron a cabo jornadas de capacitación, prevención y concientización.

Más adelante, para el año 2018 el proyecto ASIVIDA toma un rumbo diferente e inicia un trabajo de prevención en violencias de género, maltrato y abuso sexual a niños, niñas y adolescentes, cuyo objetivo para el año 2021 sigue siendo brindar información y herramientas para identificar señales de violencias y proceder asertivamente en busca de ayuda o rutas de atención adecuadas. Como parte del trabajo, ha sido fundamental la construcción de conocimiento, entendimiento y análisis de las situaciones, basadas en experiencias comunes de las/los participantes para encontrar diferentes modos de actuar, soluciones y sobre todo, una red de cuidado mutuo.

Con talleres de comunicación y construcción de espacios fraternos en familia, usos de las redes sociales, cambios físicos y psicosociales en la adolescencia, sexualidad como parte de la vida, apoyo colectivo entre mujeres y autocuidado, se han logrado tejer redes de afecto y confianza entre diferentes participantes del proyecto, que están principalmente en Bogotá, Boyacá e Ibagué; colegio Celco San Lucas, jóvenes de Proyectándome a un Futuro (también proyecto de la IELCO) en el barrio Caracolí y Porvenir, Castillo Fuerte y el Ministerio de Mujeres de la IELCO, en Bogotá; en Boyacá en municipios como Socotá y Sogamoso en el colegio Celco y finalmente en Emdivir en Ibagué. 

Para el proyecto ASIVIDA ha sido significativo evidenciar el progreso frente al reconocimiento de situaciones violentas que han sido normalizadas durante años en diferentes territorios colombianos, especialmente hacia las mujeres; es gratificante construir e impulsar la organización y alianza entre mujeres que empiezan a analizar y a deconstruir su posición en el mundo y sus capacidades como sujetas activas de derechos. Es así mismo valioso que la niñez, desde su corta edad, reconozca diferentes tipos de violencias que no deben ser aceptados ni para ellas/ellos, ni para los demás; educar a la niñez de manera consciente, es evolucionar en temas como igualdad y no violencia. Otro aspecto importante a resaltar, es la integración de las masculinidades al tema de prevención de violencias de género y abuso, pues no se debe entender como un asunto de las mujeres únicamente, sino en general de quienes integran la sociedad.

Como resultado de las acciones llevadas a cabo, ASIVIDA ha logrado que las/los adolescentes manifiesten y sean conscientes de la importancia de cuidar su cuerpo y el del otro/otra, como territorio sagrado de respeto y amor, las niñas y niños se han convertido en agentes que replican los aprendizajes con sus pares y han conseguido expresar abiertamente sus sentires y experiencias con sus semejantes, las mujeres han conocido diferentes rutas de atención que antes no sabían que existían y se han permitido exteriorizar sentires que nunca habían manifestado, encontrando apoyo y fortalecimiento colectivo y explorando lo que significa quererse a sí misma sin culpas y reconociendo su inmenso valor en el mundo.

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